EL CAMBIO CLIMÁTICO ES EL DESAFÍO MÁS IMPORTANTE QUE DEBEN AFRONTAR LAS GENERACIONES JÓVENES DE AMÉRICA LATINA

 

“Si metes a un sapo en agua hirviendo, salta y sale de inmediato de la zona de peligro, sin embargo, si lo sumerges en agua fría y la vas calentado poco a poco no se dará cuenta del riesgo y morirá” una situación similar es la que está afrontando la humanidad. Así los señaló el profesor y ex Secretario del Ministerio de Ciencia y Tecnología Carlos Nobre.

En el marco de la convergencia que se realiza en Río de Janeiro, Brasil, Carlos Nobre, evidenció, de nuevo, la necesidad urgente de aplicar medidas para evitar que los efectos del cambio climático sean irreversibles y afecten la vida de la humanidad en el planeta.

Para Nobre, quien cita varios documentos de diversas instituciones, la región que más problemas o consecuencias del cambio climático va a afrontar, será América Latina, ya que mientras en el mundo la temperatura podría aumentar hasta en 4 grados en promedio, en América latina, algunos sectores cercanos al pacífico, afrontarían temperaturas de 9 grados en relación con la temperatura actual.

Sin embargo, a pesar de lo caótico de la situación, existen alternativas como las que se están desarrollando en varias comunidades representadas en la Convergencia, por ejemplo, las comunidades indígenas de América del Norte que se han resistido al desplazamiento y la destrucción de las vidas con las que han cohabitado, o las comunidades indígenas de Bolivia y los jóvenes de la región del Chaco que se esfuerzan por mostrar a las autoridades regionales que no es necesario acabar con las especies de flora y fauna para “buscar el desarrollo de la región”.

LOS GRANDES DESAFÍOS

Después de un trabajo en grupos que tenía como finalidad evidenciar los esfuerzos actualmente desarrollados, se lograron identificar como desafíos a escala comunitaria, la necesidad de conectar el lenguaje científico con las cotidianidades de las personas, la urgencia de acceder a información completa sobre las problemáticas y sobre todo, saber comunicar la urgencia de hacer cambios en costumbres y hábitos desde la cotidianidad.

Por otra parte, se evidenció que es posible desarrollar una agricultura ambientalmente responsable, que garantice la posibilidad de satisfacción de las necesidades de alimentación, pero que respete las fronteras de sustentabilidad en cuanto al uso de recursos como el agua, la tierra o la madera.

Una de las principales conclusiones también giró en torno a la responsabilidad que se afronta en el momento actual y la decisión de trabajar con mayores esfuerzos en la transformación de las costumbres comunitarias, así como la denuncia de las actividades empresariales y de gobiernos que están provocando la crisis climática actual.