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FUMEC ALC convoca voluntarios para acompañamiento pastoral al MEC de Haití
La Oficina Regional llama a la solidaridad a todos los miembros de la FUMEC alrededor del mundo.
Un fuerte terremoto de magnitud 7 grados en la escala de Richter ha asolado el oeste de Haití, dejando a su capital Puerto Príncipe como la ciudad más afectada. Esta situación ha despertado toda una ola de solidaridad internacional digna de mención, no obstante puede que no se prolongue lo suficiente en el tiempo.
El secretario de la FUMEC ALC, Gustavo Quintero, ha tratado, sin éxito hasta el momento, de comunicarse con el Rev. Esdras Salomón, representante del MEC de Haití. Es por esto, que la Oficina Regional llama a la solidaridad a todos los miembros de la FUMEC alrededor del mundo por medio de una ofrenda especial destinada a los hermanos y hermanas del pueblo de Haití como testimonio de amor y acompañamiento desde las comunidades estudiantiles.
Por otro lado, se convocan voluntarios para organizar una misión de acompañamiento pastoral al MEC de Haití por lo cual se necesitan tanto recursos humanos como económicos, de igual manera cada uno de ustedes está invitado a escribir cartas, realizar pinturas o expresiones creativas desde las regiones de la FUMEC como símbolo de esperanza para nuestros hermanos y hermanas que sufren.
Pueden realizar sus contribuciones a la Cuenta Bancaria No. 190 0523 854
SWIFT: BROUUYMM
Banco República
Montevideo, Uruguay
Confirmando al correo electrónico fumec@fumec-alc.org
Les invitamos a unir nuestros corazones en oración:
Dios que camina con el pueblo, tenemos esperanza de un nuevo amanecer para los hermanos y las hermanas en Haití.
Que estos momentos de dificultad conmuevan a todos aquellos que con su indiferencia destruyen la Creación por satisfacer sus intereses personales.
Ayúdanos como FUMEC a unir nuestras manos alrededor del mundo en solidaridad, para llevar asistencia por medio de tu Gracia y amor a los que sufren.
Que tu Espíritu Santo por medio de su fuerza renovadora acompañe a cada uno de tus hijos e hijas, brindándoles consuelo y esperanza fortalecidos en la fe.
En tus manos estamos Dios de la vida,
Amén.