Tras las elecciones presidenciales de este año en Colombia, centenares de organizaciones ecuménicas, sociales, de víctimas, religiosas, laicas e iglesias enviaron una carta al Papa para que en su encuentro del 22 de octubre con el nuevo presidente de ese país logre mediar para desbloquear el proceso de paz entre el gobierno y la guerrilla del ELN. Como federación de juventudes ecuménicas comprometidas con la justicia social y la paz adherimos.


Estamos convencidos que nos lleva en su corazón, para pedirle encarecidamente que siga pendiente de este propósito de paz reclamado desde las víctimas, quienes nos convocan a todos los colombianos y colombianas a que la paz iniciada en el gobierno anterior, ratificada con la firma de un Acuerdo de Paz con la extinta guerrilla de las FARC, pueda consolidarse con un eventual pacto de Paz con la última guerrilla que pervive en Colombia, denominada Ejército de Liberación Nacional-ELN, de la cual esperamos se mantenga en su decisión de llegar a una solución negociada lo más pronto posible, como públicamente lo ha expresado de manera reiterada.

En marzo de 2016 el Estado colombiano y el ELN acordaron una agenda para ser desarrollada en la Mesa de Diálogos que se inauguró el 7 de febrero de 2017. Durante su visita al país, las partes, como gesto de paz, acordaron un cese al fuego bilateral, temporal y nacional por 103 días, el cual se cumplió y trajo alivio a las comunidades rurales en muchas partes de Colombia. Desde el pasado 7 de agosto del año en curso se instaló un nuevo Gobierno, liderado por el Señor Presidente Iván Duque Márquez, el cual anunció que haría junto con la Iglesia Católica y las Naciones Unidas una evaluación en los primeros treinta días de su mandato para examinar la continuidad de esa Mesa de Diálogos de Paz con el ELN. Sin embargo, ya van más de setenta días y no se ha reabierto formalmente ese Diálogo conducente a una solución política del conflicto armado en Colombia, desconociendo la bilateralidad de cualquier proceso de negociación de paz.

Ante este incierto escenario, exhortamos al Gobierno Nacional y al ELN para que realicen su mejor esfuerzo a fin de reanudar con prontitud y sin dilaciones la Mesa de Diálogo, la cual debe tener como cimiento el respeto por el Derecho Internacional Humanitario y la suficiente transparencia de cara a la sociedad civil.

 


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