Los y las jóvenes de la FUMEC seguimos aceptando desafíos y compromisos de aportar a la construcción de nuevas sociedades, repensando nuevas formas para enfrentar los problemas que la sociedad y el mundo de hoy nos plantean. Los y las mequenses asistentes a la Eco Escuela 2018 compartimos nuestras  experiencias en El Salvador:

Por: Jorge González Núñez, MEC de Cuba
La Eco-Escuela 2018, realizada del 1ro al 12 de noviembre de 2018 en San Salvador, El Salvador, bajo la temática “Agua, Alimentos y Justicia Climática” fue una gran oportunidad para dialogar con representantes de diferentes organizaciones e iglesias sobre temas tan importantes para la región y para el mundo como lo son el derecho al agua, el derecho a la alimentación y el compromiso que debemos asumir con el planeta para lograr un clima apacible para quienes lo habitamos y para las generaciones futuras.
Eco Escuela 2018 removió nuestro sentido de la justicia ante temas complejos y reales que viven nuestras comunidades como son la privatización del agua y la desigualdad de los sistemas alimentarios imperantes. Ante ellos necesitamos promover acciones con enfoque completamente diferente como el Eco-Feminismo, el reconocimiento a la sabiduría de nuestros pueblos originarios, y de las campesinas y campesinos que cada día acarician la tierra con sus manos.
La experiencia de la Eco Escuela enriquece la campaña Eco Justicia y Paz, el #DesafíoQueAceptamos que realizamos desde la FUMEC-ALC y nos interpela a trabajar en unidad desde nuestros contextos, a mantener un diálogo ecuménico y a celebrar/proteger la vida en el planeta desde nuestras diversas identidades y  espiritualidades.

 


Por: Yadamy Acero, MEC por la Equidad (México)

Pensar en participar de la eco-escuela 2018 en El Salvador, ya era un desafío para mí, debido a que El Salvador es lugar histórico que desafía el compromiso social de la fe cristiana en América Latina y el Caribe.

Mis expectativas se cumplieron al estar cara a cara con las y los defensores del agua, de la tierra y de la salud. Estar con estas personas me llenó de fuerza para continuar mi lucha y resistencia en mi país, como joven y como mujer. Así también convivir con las juventudes de casi todos los países de la región de ALC me llenó de esperanza y de aprendizajes de forma ecuménica e intercultural.

La eco-school sobre justicia hídrica, alimentaria y climática me encaminó a reflexionar sobre tres áreas de mi vida: desde la pastoral cristiana, desde las juventudes en México y desde la interculturalidad en América Latina y el Caribe. Acompañar a las personas que carecen de agua potable, tierras, recursos económicos es como ver al mismo Jesús-Cristo en la vulnerabilidad, pidiendo ayuda y ayudando al mismo tiempo.

Desde las juventudes estudiantiles (MEC-Por la equidad) me preguntaría ¿Qué tipo de compromiso asumimos frente a la crisis alimentaria, hídrica y/o ambiental? ¿Somos parte de la solución o somos el problema?, y desde la interculturalidad pienso que como cristianos/as de diferentes tradiciones, debemos acercarnos en un primer momento a escuchar y vivir las diversas cosmovisiones ancestrales de Abya Yala, y como segundo momento entrar en diálogo para la convivencia armoniosa.

Como cristianos/as es necesario aprender a caminar en pluralidad, en solidaridad y compromiso por un mundo mejor, por nuestra casa común y por las personas más desfavorecidos política-económica y territorialmente. “Es inconcebible que se diga a alguien ‘cristiano’ y no tome, como Cristo, una opción preferencial por los pobres”- Monseñor Romero #DesafíoQueAceptamos.