Por:  Yadamy Acero, coordinadora Movimiento Estudiantil Cristiano de México

 

La fiesta de pentecostés llegó y con ella el inicio de mi pastoral como Presbítera de la Comunión Mexicana de Iglesias Reformas y Presbiterianas.

Recuerdo que desde que empecé a estudiar teología dije que no quería ser pastora, en primer lugar, porque mi tradición presbiteriana no ordenaba a las mujeres al pastorado ni al diaconado, y en segundo lugar porque mi único interés era acompañar “espiritualmente” a las mujeres y jóvenes que estuvieran pasando algún tipo de crisis espiritual.

Con el paso del tiempo y con varias exclusiones de iglesias e instituciones de formación bíblica-teológica, aprendí que las mujeres fueron y son fundamentales para el movimiento de Jesús de Nazaret y que lo espiritual abarca más que el área emocional, eclesial y litúrgica. Aprendí que lo espiritualidad es corporal, que también es emocional, que atraviesa lo económico, lo político y lo sexual, entre otras cosas.

Esta situación me llevó a buscar espacios mas críticos e incluyentes, donde la teología y la pastoral pudiera dar respuesta a las preguntas contemporáneas y por consiguiente a cuestionar nuestra fe y nuestra tradición reformada. Fui desafiada también por ser una mujer joven, llena de preguntas y rebeldías al sistema jerárquico y masculino.

Fue así que conocí entre varias instituciones a la Comunidad Teológica de México, la Comunión Mexicana de Iglesias Reformadas y Presbiterianas, el Departamento Ecuménico de Investigaciones y el Movimiento Estudiantil Cristiano (MEC por la equidad), quienes han sido parte de mi formación teológica y pastoral.

En el 2017 me hicieron miembro de la CMIRP y desde ese momento solicité mi proceso de ordenación al santo ministerio.  Mi examen de ordenación pastoral fue la elaboración de un taller sobre “Ulrico Zuinglio. La subversión de la iglesia en Suiza” ya que en 2019 se celebran 500 años de la reforma protestante en Zúrich. Mi asesor en la investigación fue el Reverendo Leopoldo Cervantes-Ortiz.

Fue así que la fiesta de pentecostés llegó, y con ella, el inicio de mi pastoral disidente. Por este motivo, hoy celebro con la FUMEC-ALC este paso más entre las juventudes de América Latina y el caribe, que nunca estamos conformes a las estructuras hegemónicas, patriarcales y adultocentristas de este tiempo. Hoy también puedo decir que este ha sido un #DesafíoQueAceptamos.