En tiempos de esperanza y resistencia, la juventud venezolana sigue fortaleciendo su fe y su sueño de unidad y comunión, seguimos dando pasos de testimonio en medio de las dificultades y anunciando la buena noticia de un mundo mejor que juntas y juntos soñamos.

Aunque muchas/os jóvenes venezolanas/os han decidido emigrar hacia otras tierras en la búsqueda de la realización de sus sueños y de una nueva vida, aún hay juventud en nuestro país que sigue creyendo en una posible transformación, en un cambio de la realidad, no solo a nivel económico, sino a nivel ético, social y espiritual. Como jóvenes, estudiantes cristianas/os, venezolanas/os, asumimos el compromiso del camino ecuménico como opción de trabajo para una sociedad más justa, inclusiva y pacífica, donde reine la tolerancia y la solidaridad necesaria en momentos  tan difíciles como los que nos ha correspondido vivir.

Seguimos desde nuestros espacios denunciando todo aquello que atente contra la vida digna que El Salvador del mundo vino a darnos, seguimos manifestando rechazo a una economía extractivista,  no sustentable, que atenta contra la creación y destruye  esta “tierra de gracia” que tanto nos ha dado, como también cualquier hecho de violencia en nuestro territorio entre hermanas y hermanos.

De la misma manera, pedimos a compañeras/os en el mundo que han tenido relación con emigrantes venezolanas/os, o que están cerca de nuestras/os compatriotas, que reciban a cada uno/a como familia, dándoles una mano hermana en estos difíciles tiempos y en la triste condición de emigrantes. Sobre todo, pedimos a Dios por toda la juventud que ha emigrado desde Venezuela y que hoy entregan sus vidas en otros países, trabajando fuertemente en la búsqueda de dignidad y justas condiciones de vida.  En este tiempo de Navidad y nuevo año será propicio  el apoyo y la solidaridad de nuestros pueblos para aquellos que más lo necesitan.

Desde aquí, el MEC Venezuela sigue en vía de fortalecerse, tomando acuerdos que proyectan un trabajo para el 2019, y que ciertamente tendrá una agenda con alto compromiso social, de incidencia en este país que nos necesita y que cada día requiere del empoderamiento del liderazgo en distintas luchas. Nuestro movimiento está reactivándose después de algunos años de receso en el país, ha sido un renacer de esta oportunidad de brindar un espacio de trabajo ecuménico para jóvenes, tan necesario e importante. El día 17 de diciembre realizamos nuestro último encuentro del año con muchos deseos de consolidarnos y fortalecernos como grupo para que, en medio de las dificultades, podamos seguir siendo voz de “fe y esperanza viva”.

Desde Caracas, Venezuela,

MEC-Venezuela