APERTURA DE LA FRONTERA COLOMBO-VENEZOLANA

Por Magister. Rev. Henry Gómez
Senior Friend MEC Venezuela

Salmos 147:14
“Él hace la paz en tus fronteras; te sacia con lo mejor del trigo”.
En días pasados, en el marco de la reapertura de la frontera colombo-venezolana y el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre ambos países, fui invitado por lo Federación Universal de Movimientos Estudiantiles Cristiano en América Latina y el Caribe (FUMEC ALC) a un conversatorio denominado “Sin Fronteras: Juventudes Ecuménicas por la Reconciliación y la Paz”. Quisiera agradecer por la invitación que me extendieron para dialogar sobre este acontecimiento que tiene una importancia significativa para los pueblos hermanos de Colombia y Venezuela, pero muy especialmente para los pueblos que viven a lo largo de la frontera entre Colombia y Venezuela y que han visto sus condiciones de vida desmejoradas por el cierre de la frontera entre ambos países hace ya 7 años.

Hoy, cuando los gobiernos de Venezuela y Colombia dan un paso al frente en el proceso del restablecimiento de las relaciones diplomáticas y la reapertura de las fronteras entre ambos países, no podemos sentirnos más que gozosos y felices por esta iniciativa. Damos Gloria a Dios por este acercamiento entre nuestros gobiernos y nuestros pueblos. Desde tiempo histórico, la integración ha sido un constante anhelo de nuestras naciones. Ayer luchamos juntos por nuestra independencia del imperio español y hoy estamos muy esperanzados de que avancemos en esta dirección por el bien de nuestros pueblos. Ahora luchamos contra otros imperios.

Felicitamos al pueblo de Colombia por la reciente elección de su nuevo Presidente Gustavo Petro, en quien el pueblo de Colombia y América Latina tienen depositada grandes esperanza de cambio y paz. Deseamos el mayor de los éxitos al Presidente Petro, a la nueva Vice Presidenta Francia Márquez Mina y le pedimos a Dios que les de sabiduría, paciencia, y valentía para gobernar un país que históricamente ha sido dirigido por gobiernos de derechas, los cuales han dejado como herencia, una enorme deuda social, económica, pero sobre todo una deuda de justicia para con el pueblo colombiano. En recientes días, la derecha colombiana organizó una marcha contra las reformas propuestas por el nuevo gobierno. Es de prever que vendrán muchos desafíos, obstáculos y conspiraciones. Deseamos desde lo más profundo de nuestro corazón, se detenga las constates masacre que son comeditas a diario contra el pueblo colombiano, especialmente en contra de los y las líderes sociales. Pedimos al Dios de la Vida justicia para Colombia.

Venezuela y Colombia han sido pueblos hermanos. Como dice una de las canciones del grupo Caleb: “Esta es la canción que traigo para este gran pueblo colombiano, un abrazo solidario de nuestro pueblo venezolano, somos una sola patria, somos una sola tierra, son los gringos los que quieren, que peliemos por la frontera”; o como dijo el Panita Alí Primera: “El Orinoco y el magdalena se abrazarán entre canciones de selva, y tus niños y mis niños le sonreirán a la paz”.

Ambos países comparten una frontera de aproximadamente 2.200 Km. Existe fuertes relaciones históricas, culturales, económicas, comerciales, educativas y familiares entre ambos pueblos. Familias van y familias viene entre ambas naciones. Desde la región de la Guajira colombo-venezolana, pasando por la región con el mayor movimiento fronterizo quizás de América Latina, como lo es el paso entre San Antonio del Táchira en Venezuela y la ciudad de Cúcuta en Colombia. De igual forma los movimientos e intercambios económicos y culturales se dan entre los llanos colombianos y venezolanos. Entre el Pueblo de Arauca en Colombia, y el Amparo y Guasdualito en Venezuela. Entre Puerto Páez en Venezuela y Puerto Carreño en Colombia. Existe un gran intercambio humano, económico y cultural a lo largo de la Amazonía entre Venezuela y Colombia.
Haciendo memoria, hace siete años, el 8 de marzo de 2015, el entonces Presidente de Estados Unidos, Barack Hussein Obama, emitió un decreto que califica a Venezuela como «amenaza inusual y extraordinaria a la seguridad nacional y la política exterior de los Estados Unidos de América. Meses después, el 19 de agosto del 2015, luego de un trágico incidente que costó la vida de soldados y civiles venezolanos en la frontera, el Gobierno de Venezuela decidió cerrar la frontera. El presidente Maduro señaló que se adoptó esta medida, entre otras, “para restablecer el orden, la paz, la tranquilidad, la justicia y una frontera verdaderamente humana”. Estos dos hechos mencionados no fueron aislados, sino que fueron hechos contra la soberanía, y la estabilidad de Venezuela.

Venezuela ha sido sometida a sanciones y bloqueo por parte de EEUU y la Unión Europea que ha golpeado duramente la economía nacional y las condiciones de vida de nuestro pueblo. Para la fecha, permanentemente los gobierno de turno de Colombia, tanto el de Juan Manuel Santo, como el de Iván Duque, conspiraron contra el gobierno legitimamente electo y constituido en Venezuela y contra las y los venezolanos. Para ello, utilizaron la frontera y el control de la misma con fines desestabilizadores. El 23 de febrero del año 2019, se pretendió bajo la figura de una supuesta ayuda humanitaria invadir el territorio de Venezuela por la frontera ubicada entre San Antonio del Táchira y la Ciudad de Cúcuta. En el puente internacional Simón Bolívar, se desarrolló la denominada “Batalla de los Puentes”.

En este tiempo, en el cual Venezuela es amenazada, asediada, bloqueada, así como lo fue el pueblo de Israel en su camino de liberación, en la búsqueda de construir un proyecto distinto y alternativo, necesitamos de la solidaridad de los pueblos hermanos. Las tribus del Israel bíblico como hermanas, como un solo pueblo, se apoyaron para contrarrestar las amenazas de los imperios y reinos circundantes. Cuando no fue así, terminaron nuevamente esclavizados y exiliados a tierras lejanas. El pueblo de Venezuela lleva años resistiendo las envestidas del Imperio con graves consecuencias sociales y económicas que han calado hondo en nuestra población.

Hoy con la llegada de Gustavo Petro y Francia Márquez al gobierno de Colombia, se abre una nueva oportunidad de afianzar los lazos de amistad y hermandad entre los pueblos de Venezuela y Colombia. Aspiramos que Colombia a lo interno retome los caminos de la paz, pues la paz de Colombia es la paz de Venezuela. Aspiramos que Colombia y su gobierno ayuden al pueblo de Venezuela a vencer las criminales sanciones y bloqueo contra nuestro país que tanto daño ha hecho a la población de Venezuela.

En esos gestos solidarios entre ambos países, como lo es; el de la apertura de la frontera y el retomar las relaciones diplomáticas, vemos la acción de Dios manifestada para el beneficio de ambos pueblos. Ya no vemos al gobierno de Colombia como una amenaza, por el contrario apreciamos su gestos y acciones de solidaridad hacia nuestro pueblo. Abrir las fronteras entre ambos países permitirá ayudar en la recuperación de la economía de Venezuela.


Desde el Movimiento Cristiano Caleb y desde nuestra iglesia nacional, La Unión Evangélica Pentecostal Venezolana, históricamente hemos promovido y propiciado la integración entre ambos pueblos. En la “Carta de San Cristóbal”, documento aprobado en el año 1978 quedó expresamente establecido el ideal bolivariano como fundamento para combatir la injusticia, la marginalidad, la pobreza y contribuir a la integración latinoamericana.

En este tiempo, tiempos de renovación, pedimos al Dios de la Vida que nos guie para que en tiempo de dificultad prevalezca el diálogo, el encuentro y la hermandad que históricamente han unido a nuestros pueblos. Para finalizar, damos gracias a Dios y a la Fumec ALC por la oportunidad de encontrarnos como hermanas y hermanos, seguir buscado espacios para el diálogo y el intercambio fructífero de ideas.


¡Dios les bendiga!